Los túneles de la droga

La frontera entre México y los Estados Unidos es el escenario de una lucha soterrada entre las fuerzas del orden y los narcos. La introducción de estupefacientes en territorio estadounidense es el motivo de este combate. Las fuerzas del orden tratan de impedir a los narcos que ingresen drogas en EE.UU empleando un ingente número de recursos: aviones espía no tripulados (conocidos como drones), imágenes por satélite, patrullas fronterizas, muros de hormigón, etc. Pero los narcos no se detienen fácilmente, saben que al otro lado les espera un lucrativo negocio. Desde hace algún tiempo vienen haciendo túneles para introducir drogas en los Estados Unidos.

Estos túneles, cuya construcción individual avanza unos 3 metros al día,  son utilizados básicamente para el tráfico de estupefacientes en la frontera. Aunque en ocasiones se argumenta que son empleados también para introducir inmigrantes ilegales, esto es mucho menos frecuente, ya que la construcción de estos túneles es una inversión muy importante de tiempo y dinero y los criminales prefieren que pocos conozcan su ubicación exacta. De hecho, han llegado a asesinar en alguna ocasión a  los obreros que lo construyeron.

Desde 1990 se han encontrado 125 túneles en la frontera, y a pesar de que la mayoría de ellos son muy básicos y están incompletos otros son muy sofisticados y cuentan con sistemas de iluminación y ventilación, paredes de madera e incluso raíles para el transporte de la droga. Con el paso del tiempo los túneles se van haciendo más largos y profundos.

Hasta hace poco las autoridades pensaban que los cárteles de la droga no podían construir túneles por debajo de Rio Grande, que forma parte de la frontera natural entre México y Texas. Estaban en un error, en junio de 2010 la patrulla fronteriza descubió un túnel que discurría por debajo de Rio Grande.

En el Estado de Arizona las casas a un lado y otro de la frontera pueden estar separadas a unos 30 metros de distancia. Esto nos da una idea de lo tentador que resulta realizar un túnel para pasar al otro lado. Estos túneles suelen desembocar justo encima un almacén o una casa donde los narcos depositan las droga y la pueden transportar con discrección.

Las autoridades emplean los más diversos recursos para tratar de neutralizar esta amenaza: radares portátiles capaces de penetrar el terreno, tecnología láser capaz de detectar anomalías subterráneas, sensores sísmico-acústicos y perros entrenados para detectar túneles, pero los agentes que, sobre el terreno, luchan contra esta forma de delincuencia opinan que los viejos y menos sofisticados métodos funcionan mejor. Se están refiriendo a las clásicas investigaciones, las vigilancias y el eterno recurso de los informadores. Insisten en que no hay una tecnología infalible y, realmente, la mayoría no funciona bien.

El primer túnel que se descubrió, allá por el año 1990, sigue siendo uno de los más importantes hallados. Se trataba de un túnel de hormigón que unía las ciudades de Douglas, en Arizona, con la ciudad de Agua Prieta en México. La entrada del túnel en México se encontraba bajo una mesa de billar y disponía de un sistema hidraúlico de apertura que se activaba mediante una boca de riego del exterior. Algo realmente sofisticado. El túnel más largo, sin embargo, fue el hallado en Otay Mesa, California, en 2006. Tenía una longitud de 732 metros y una profundidad de 26 metros. Contaba con sistema de iluminación, conductos de ventilación y bombas de agua.

Uno de los casos más curiosos es el del túnel descubierto hace unos años en Nogales, Arizona. El túnel desembocaba en un parking. Allí los narcos utilizaban un vehículo con una trampilla en la parte de abajo del mismo y aparcaban justo encima de la salida del túnel, recogiendo la droga cuando eran avisados. Una vez realizada la operación la salida del túnel se cerraba desde dentro y hasta la siguiente descarga.

La mayoría de los túneles son descubiertos porque alguien avisa a las autoridades de actividades sospechosas como sonidos de excavaciones, actividad en horas extrañas y numerosos camiones. Los agentes federales tratan de formar a los encargados y trabajadores de almacenes para que detecten esos signos sospechosos de la construcción de túneles y les avisen. Los signos a los que han de prestar atención son la presencia de equipo de construcción, escombros, sonido de martillos neumáticos y el olor a marihuana. A los propietarios de almacenes les alertan sobre inquilinos sospechosos que pagan al contado, y que trabajan a horas extrañas no dando explicación razonable sobre sus actividades.

En otras ocasiones los túneles se descubren por casualidad, como cuando un autobús hundió una de sus ruedas en el asfalto mientras circulaba revelando un túnel. A veces los narcos salen de un túnel en mitad de una carretera, mirando a un lado y a otro. En la ciudad de Nogales (Arizona) se dice, medio en broma, que cualquier día se va a hundir de tantos túneles que tiene.

En 2003 en el sur de California el ICE (Inmigration and Customs Enforcement), una agencia federal dedicada a la vigilancia de fronteras y aduanas, parecida en España a la Guardia Civil, creó una unidad especial anti-túneles junto a otras agencias entre las que se encuentra la DEA, la Patrulla Fronteriza, el FBI, y el servicio de Inteligencia de la Marina.

A día de hoy la pugna en la frontera continúa. Incluso por debajo de la superficie.

Videos en ingles que nos adentran en el interior de estos túneles fronterizos

Para saber más sobre túneles:

http://weburbanist.com/2010/11/22/subterranean-secrets-10-tunnels-for-smuggling-war/

4 pensamientos en “Los túneles de la droga

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