El caso de Rocío Wanninkhof y la visión de túnel

El caso de Rocío Wanninkhof es uno de los más graves errores judiciales y de investigación de las últimas décadas en España. En un ambiente de histeria popular creado por los medios de comunicación y en un juicio plagado de irregularidades por parte de las autoridades judiciales, Dolores Vázquez Mosquera fue declarada culpable por un jurado popular de la muerte de Rocío Wanninkhof, asesinada en octubre de 1999 cerca de Mijas. Unos años después se descubrió el error al resolverse otro asesinato posterior, el de la joven Sonia Carabantes en agosto de 2003, y determinarse que el ADN de su asesino, Tony Alexander King, coincidía con el ADN encontrado en pruebas del caso Wanninkhof.

La noche del 9 de octubre de 1999 la joven de 19 años Rocío Wanninkhof desaparece cuando se dirigía a la feria de Fuengirola. Horas después se hayan en las inmediaciones algunas prendas de su ropa y manchas de sangre. Tras más de tres semanas de búsqueda infructuosa, el día 2 de noviembre apareció el cadáver de Rocío, totalmente desnudo, en unos terrenos ubicados entre Marbella y San Pedro de Alcántara. Todo apuntaba a que su cuerpo fue trasladado allí con posterioridad a su muerte.

El caso adquiere rápidamente un gran eco mediático y la Guardia Civil, el cuerpo policial encargado de la investigación, destaca a agentes de la Unidad Central Operativa para que se hagan cargo del asunto. Se interroga en primer lugar al novio de Rocío, pero pronto es descartado como sospechoso.

Otra de las personas interrogadas y que poco a poco va adquiriendo más relevancia como sospechosa es Dolores Vázquez. Diversos aspectos de la personalidad de Dolores, calificada por muchos como fría y calculadora, así como su antigua relación afectiva con Alicia Hornos, la madre de Rocío, hacen que los focos de la investigación se vayan centrando en ella.

Es en este momento cuando se produce un efecto que en investigación criminal se conoce como “visión de túnel” . Se refiere al hecho de que los investigadores, por diversos motivos más o menos fundados, encuentran un sospechoso y centran toda su atención en él. Todas las informaciones que reafirman ese resultado deseado y previsible adquieren una especial importancia probatoria, mientras que las evidencias que lo refutan aparecen como débiles o inconsistentes y son desechadas como irrelevantes o poco fiables. Evidentemente no ayudó a superar este efecto de visión túnel el hecho de que Alicia Hornos señalara insistentemente como sospechosa a su ex-pareja Dolórez Váquez. Como tampoco facilitó las cosas a los investigadores la enorme presión mediática generada sobre el caso.

La Guardia Civil había desplegado desde Madrid a sus mejores investigadores, debían avanzar en la investigación, encontrar al culpable. Y ya tenían un sospechoso claro. Ante la publicidad y alarma social suscitadas por el caso, la Guardia Civil aceleraba sus pesquisas y finalmente el 7 de septiembre del año 2000 detuvo como sospechosa a Dolores Vázquez, confiando en que “se derrotara” en los interrogatorios, es decir, que confesara su implicación en los hechos. Pero no fue así, Dolores Vázquez negó una y otra vez haber tenido parte en los hechos declarando que el día 9 de octubre de 1999 estaba al cuidado de su madre y de una hija de su sobrina de dos años y medio.

La detenida es puesta a disposición judicial por la Guardia Civil y el juez la toma declaración, negando Dolores Vázquez los hechos nuevamente, y manteniendo una gran entereza. Hecho este que sorprende al juez y fiscal y les hace pensar que están ante una persona muy fría. El efecto de visión de túnel empieza a afectar a la autoridad judicial. Cualquier cosa que haga la detenida les parece incriminatorio.

En una rueda de prensa el fiscal y la Guardia Civil declararon que dos fibras correspondientes a la ropa deportiva que Dolores Vázquez vestía habitualmente, habían sido cotejadas con fibras encontradas en el cadáver de Rocío y se correspondían casi en su totalidad. La prueba se había realizado con microscopio por el Instituto de Toxicología. La fiscalía se opuso a la libertad de la acusada aseverando la certeza de la prueba. El juez instructor de Fuengirola D. Román Martín, deniega la libertad provisional solicitada por el abogado defensor de la detenida, Pedro Apalategui. A partir de ese momento, la opinión pública, alimentada por la prensa y televisión sensacionalistas, ya condenaba a Dolores Vázquez como culpable del asesinato.

Desde el Laboratorio de Investigación Criminalista de la Guardia Civil, se solicitan las fibras para realizar un nuevo análisis ya que, con el efectuado por el Instituto de Toxicología, no hay garantías de fiabilidad. El análisis de ADN definitivo, concluye que las prendas intervenidas no guardan similitud con las encontradas en el cadáver de Rocío Wanninkhof.

El juicio con jurado popular se celebró en el mes de septiembre del año 2001 y fue todo un despropósito judicial y mediático. Ante la falta de pruebas concluyentes la fiscalía se concentró en descalificar la persona de Dolores Vázquez. Se centró en la relación lésbica que la acusada había mantenido en el pasado con la madre de Rocío. Testificaron agentes de la Guardia Civil para declarar que ninguna de las huellas dactilares encontradas en las bolsas de plástico se correspondía con las de Dolores Vázquez. La defensa solicitó el cotejo con las huellas encontradas en los objetos que contenían las bolsas pero el juez negó la prueba.

En la escena del crimen se encontraron huellas de neumático de un modelo muy antiguo, que no coincidían con el coche que tenía Dolores Vázquez. Pese a ello el fiscal del caso aventuró su peregrina teoría al respecto “vive en una zona en donde residen muchos extranjeros y éstos tienen costumbre de dejar las llaves puestas, por lo que pudo coger cualquier coche que su dueño hubiera dejado en tales condiciones”.

Algunos de los testigos aportados por la acusación parecían refrendar una conducta sospechosa por parte de la acusada. Una empleada ucraniana que había trabajado en el domicilio de Dolores Vázquez declaró que ésta agredió con un cuchillo un cartel de Rocío el día 2 de noviembre de 1999, día del descubrimiento del cadáver. Marisa Sevillano, “la Bruja”, declaró que la acusada había acudido a su consulta de vidente y le había contado ciertos planes de venganza contra Rocío. ¿Se habían visto influenciados estos testimonios por todos los prejuicios y la imagen negativa de Dolores Vázquez?. Quizás estemos ante otra manifestación de la “visión de túnel”.

El 25 de septiembre de 2001 el jurado popular declaró a la acusada culpable del asesinato, limitándose en su veredicto a repetir literalmente las conclusiones del fiscal. El abogado defensor de Dolores Vázquez, Pedro Apalategui, presentó recurso contra la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, el uno de febrero de 2002, anuló la sentencia y ordenó a la Audiencia celebrar un segundo juicio a la vista de la falta de motivación detectada en el veredicto del Jurado. El nuevo juicio fue señalado para el otoño de 2003.

14 de agosto de 2003, desaparece la joven de 17 años Sonia  Carabantes en la localidad malagueña de Coín, muy cerca de Mijas. El 19 de agosto aparece su cadáver en una zona industrial a dos kilómetros de la localidad de Monda, cerca de Coín. La Guardia Civil se hace cargo de la investigación y recogen numerosos indicios biológicos de la escena del crimen y del lugar donde aparece el cadáver.La sorpresa es mayúscula cuando, un mes más tarde, la Guardia Civil comprueba que el ADN del presunto asesino de Sonia coincidía con los restos biológicos hallados en una colilla recogida en el lugar donde había aparecido el cadáver de Rocío Wanninkhof cuatro años antes. El problema es que no se sabía a quién pertenecía ese ADN. No figuraba en las bases de datos policiales españolas, ni de los países de nuestro entorno, a los que se les había requerido vía Interpol. Esta información trasciende a la prensa y, debido a la repercusión del caso, adquiere un amplio eco mediático.

El 18 de septiembre de 2003 Cecilia Pantoja denuncia en una Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía a su pareja británica, Tony A. King, como presunto responsable de la muerte de Sonia Carabantes. Al parecer había visto restos de sangre en su ropa en la noche en la que desapareció Sonia. Rápidamente la Policía procede a su detención y en los primeros interrogatorios en Comisaría, en presencia de su abogado, el sospechoso reconoció su presencia en la feria de Coín, los daños en su vehículo y la sangre que encontraba por todas partes; dijo que “puede” que llevara a la chica en su coche, que la sacara del mismo y que la escondiera, si bien se encontraba bajo los efectos del alcohol y de una pastilla que había tomado para dormir. Al día siguiente vio mucha sangre en su coche y la noche anterior metió sus ropas en la lavadora.

Las diligencias, junto con el detenido, son traspasadas a la Guardia Civil , que era la encargada de la investigación del caso de Sonia Carabantes. Ya en dependencias de la Guardia Civil Tony Alexander King vuelve a implicarse en los hechos y en esa declaración reconoció haber procedido de forma semejante con otras mujeres, tanto en Inglaterra como en España, debido a sus problemas de insatisfacción sexual. Al día siguiente de esta declaración, ante el Juzgado de Instrucción nº 1 de Coin, con asistencia letrada, ratificó su declaración anterior y confirmó expresamente que él había matado a Sonia y que no quería ocultar nada.

En investigación criminal el tiempo es enemigo de la verdad, o al menos no es un consejero veraz. Las declaraciones auténticas suelen ser las espontáneas y, a medida que pasa el tiempo, los detenidos “se lo piensan mejor”, aconsejados en ocasiones por sus abogados. El 5 de mayo de 2.004, ante el Juzgado nº 1 de Coin, Tony King presta declaración en  presencia de su letrado, y comienza por advertir que se niega a responder a las preguntas del Ministerio Fiscal y la acusación, para luego negar a preguntas de su defensa que los hechos fueran como se describían en sus anteriores declaraciones pero sin explicar cómo fueron en realidad.

Durante el juicio por la muerte de Sonia Carabantes Tony King repartió a diestro y siniestro teorías conspiratorias afirmando que los asesinatos de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes y la desaparición de la María Teresa Fernández en Motril (Granada) en 2000 están relacionados y responsabilizó implícitamente de ellos a su compatriota Robert Graham. Además, acusó a Dolores Vázquez de “pagarlo todo”. También habló de que fue golpeado por alguien, perdiendo el conocimiento, siendo colocado en el asiento trasero del vehículo en compañía del cuerpo de Sonia a la que tocó y luego fue abandonado a su suerte en el descampado, versión inverosímil y carente de fundamento alguno. Siguiendo la teoría de la navaja de Ockham no parece probable que Dolores Vázquez organizara toda una red de agresiones sexuales por la Costa del Sol en compañía de ingleses alucinados. Más bien el sentido común, así como las pruebas, apuntan a que Tony A. King, un agresor sexual condenado en el Reino Unido, cuyos rastros de ADN se encuentran en ambas escenas del crimen, los de Rocio y Sonia, cometiera ambos delitos de forma individual.

Las pruebas eran abrumadoras y así lo entendió el Tribunal que en 2005 le condenó a 36 años de cárcel por la muerte y agresión sexual de Sonia Carabantes. En diciembre de 2006 Tony Alexander King fue condenado a 19 años de cárcel por la muerte de Rocío Wanninkhof. Dolores Vázquez fue completamente exhonerada y el Ministerio de Justicia le compensó con una indemnización de 120.000€ por los 17 meses pasados en prisión.

En una declaración sin precedentes, la Guardia Civil, a través de un comandante que colaboró en la investigación, reconoció ante el juez Muñoz Caparrós y los miembros del jurado, que “pese a la que la investigación fue concienzuda, pudieron cometerse errores de enfoque”. Desde luego que se cometieron y no solo en la investigación sino también en instancias judiciales y en los medios de comunicación, aunque es fácil decirlo desde la distancia y, en honor a la verdad, esa imagen que se nos presentaba de Dolores Vázquez como lesbiana fría y calculadora nos hizo creer a todo el mundo que era la culpable.

sentencia condenatoria contra Tony King por la muerte de Sonia Carabantes

The problem of Tunnel Vision in Criminal Justice

19 pensamientos en “El caso de Rocío Wanninkhof y la visión de túnel

  1. Buenísimo artículo. Y es curioso lo mucho que sirve como enseñanza para otros aspectos (no criminales) de la vida. Gracias!

    • Gracias por el comentario. Tan solo intento aportar mi pequeño grano de arena y hablar sobre experiencias reales del mundo de la investigación. Un saludo

  2. Interesante, nos hace pensar, quizá a toro pasado verlo todo de otra manera, cierto…… y aprender para lo que pueda venir!

    • La verdad es que “a toro pasado” las cosas se ven más fáciles. Hay que ponerse en el papel de los investigadores en el momento , con toda la presión y sin la información completa que tenemos hoy. Un abrazo a la Guardia Civil. Muchas gracias amiga.

      • yo meteria al estado y al capitan que investigo el caso a juicio y que pagaran no 120000 euros sino 12000000 .el capitan lo depediria vaya con el profesional de mierda

      • Errores se cometen en todas las profesiones. Esto no es una ciencia exacta. Un poco de respeto, por favor.

  3. muy bueno.
    A esta mujer le dan 120.000 euros por año y medio presa y al americano del 11m 2.000.000 $ por dos semanas …
    Quién ha estado preso dice que no hay dinero que lo page, pero 2 millones por 2 semanas …..

  4. El artículo es muy bueno, pero omite un dato central: la culpa del error judicial no ha sido de los medios, ni de la policía, ni de los fiscales, todos quienes cumplieron con la función que les correspondía; LA CULPA ES PURA Y EXCLUSIVA DEL JURADO que condenó a Dolores Vázquez sin ninguna prueba de cargo (o más bien de los legisladores que han puesto en manos inexpertas la tarea de juzgar). Para evitar errores judiciales se debe suprimir la oscurantista y retrógrada institución del jurado popular. Recomiendo:
    http://NOJURADO.BLOGSPOT.COM

  5. ¿Había psicólogos de la Guardia civil en el caso. Cual era su opinión sobre el mismo, y en base a que?. ¿Cuales son sus nombres? porque los de los Guardias Civiles si los conocemos. Yo de ser Dolores Vázquez pediría el mismo tiempo en programas basura de tv. o el mismo espacio en prensa amarilla invertido en inculparla pero esta vez dedicado a lo absurdo de su inculpación; y lo pediría judicialmente. Es fácil olvidar para muchos.

  6. La historia de la pobre Dolores Vázquez es normal que ocurra en una sociedad como la que vivimos dominada por la maldad y que ha prescindido completamente de la humanidad.
    La hipocresía del circo mediático que la condenó, los errores y mala fé en el procedimiento de la policía nacional, la guardia civil y el juez del caso, el rencor y la nula capacidad de reconocer sus errores y al menos pedir perdón de la familia de Rocío Wanninkhof, la indecencia de la administración española que se resiste a conceder a Dolores una indemnización más que merecida por el calvario que le han hecho pasar………Para mí es una muestra más que evidente el punto de degeneración de la especie humana, inducida por dos factores: la hipersexualización de la sociedad y el futbolerismo

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