El secuestro de Anabel Segura. Segunda parte.

A casa de la familia Segura fueron muchos videntes. Algunos auténticos sinvergüenzas, que veían la debilidad que había en la familia por la desaparición de la hija, y la explotaban. Y claro, el padre llamaba a los policías y les decía: “es que hay aquí uno que dice que sabe donde está, que ha tenido una visión…”  ¿Y que se le dice a esos padres desesperados?.

Cuando los videntes iban a la policía no les hacían ni caso, pero claro, al cabo de tres días el padre de Anabel volvía a llamar para preguntar si se había comprobado lo que le había dicho el vidente, y naturalmente se les encogía el corazón. Se veían en la obligación de darle una respuesta, así que tenían, moralmente, que comprobar algunas de las informaciones de videntes, no por creer en ellos, sino por respeto a la familia de Anabel. Incluso el padre llegó a decirles que si no lo investigaba la policía contrataría a detectives, y no les parecía correcto que siguiese tirando el dinero. Además hay que añadir las presiones políticas que les obligaban a trabajar con videntes también…

La mayoría de los videntes que iban a la familia les querían sacar dinero. Por lo menos los americanos no se atrevieron a pasarle la factura a la familia. Todos los yankis coincidían en que Anabel estaba muerta. Era lo único en lo que estaban de acuerdo. El informe que redactaron estaba escrito con mentalidad americana. Hablaban de fincas valladas como las granjas americanas, y cosas así. Vinieron a España, tuvieron unas vacaciones pagadas y se fueron tan contentos.

Pasaron cientos de videntes por las dependencias policiales, y cada uno decía una cosa. Sin embargo hubo una vez que tres videntes distintos hablaron por separado de un mismo pueblo de la provincia de Guadalajara, y eso mosqueó a los agentes. No sólo por que coincidiesen 3 videntes, sino porque se ocultó a la prensa que el primer pago del rescate se intentó en la provincia de Guadalajara, eso no lo sabía nadie. Por lo tanto, cuando un vidente hablaba de Guadalajara se le prestaba más atención. Igual que cuando hablaban de Cuenca, que fue donde se intentó el segundo pago. Y hubo tres que coincidían en que Anabel estaba enterrada muy cerca del primer punto de entrega, a 60 kilómetros para ser exactos. Uno era Octavio Aceves, el de la tele. Pero nada, al final tampoco sirvió de nada. En otra ocasión una vidente fue a ver a la policía con una pista indirecta. Ella decía que había ido a su consulta una mujer muy preocupada porque creía que el novio de su hija estaba involucrado en lo de Anabel por comentarios que hacia, y la vidente, con muy buen sentido, acudió a la policía. Aunque al final tampoco había nada detrás de esta pista.

El ritmo de trabajo era infernal, además todos los investigadores estaban  identificados con la familia Segura y compartían su dolor. Había policías viviendo a turnos en la residencia familiar de los Segura. Era difícil no implicarse emocionalmente.

Se obtuvo un dato interesante de la famosa cinta grabada con la supuesta voz de Anabel y las exigencias de los secuestradores, una posible pista. Los agentes creen escuchar de fondo el empleo de la expresión “bolo”, propia de Toledo. No parecía un gran avance, pero se tomó nota.

El 20 de enero de 1994 se hace público un retrato robot de uno de los presuntos autores. Una señora de edad avanzada les había visto merodear por la zona días antes del secuestro. Pero tanto los datos aportados como el retrato robot eran demasiado genéricos, sin datos concretos. Ministerio del Interior ofrece una recompensa de 15 millones de pesetas por cualquier pista que pueda conducir a los delincuentes. Un mes después la familia Segura aumenta dicha recompensa añadiendo 15 millones más. El 26 de noviembre de 1994 se aumenta la suma de la recompensa hasta los 60 millones de pesetas. Videntes, estafadores y oportunistas merodean en busca de dinero. Durante el tiempo que duró la investigación se detuvo a varias personas que llaman a la familia haciéndose pasar por los secuestradores y que intentaron cobrar el recate.

La policía y la familia, desesperados ante el estancamiento de la investigación, toman la decisión de difundir a través de la radio y televisión la voz de los secuestradores que habían telefoneado a la familia Segura. El 06 de abril de 1995 se hace un especial sobre el secuestro de Anabel en el programa de TVE ¿Quién sabe dónde?.  Las principales cadenas de radio se unieron también a la causa, en una iniciativa hasta entonces inédita. España entera se moviliza. Se producen miles de llamadas aportando datos de posibles autores. Era necesario analizarlas e investigarlas una a una, muchísimo trabajo, pero ahí estaba la clave que faltaba.

El 29 de junio de 1995 una de las llamadas que pretendía identificar la voz del secuestrador apuntaba a un tal Emilio Muñoz Guadix, alias “El Facha”, al que conocía de haber sido compañero de trabajo.  La policía comprueba que su voz se parece mucho a la del secuestrador. Además reside en un pueblo de Toledo y conduce una furgoneta blanca, tiene hijos pequeños en edad similar a las que se escuchan de fondo en la famosa cinta con la voz de la supuesta Anabel, se le realizan escuchas, se comprueba el timbre de su puerta suena igual que el que aparece en la grabación, conoce La Moraleja por su profesión de repartidor de paquetería, tiene familiares en un pueblo de Guadalajara cercano al que se señaló para la primera entrega, y sus características físicas, perfil psicológico y antecedentes, coinciden con el de uno de los posibles secuestradores. Cuando los agentes pusieron la cinta a los compañeros de Emilio Muñoz en “Mail-Boxes”, la empresa de mensajería en que trabajaba, estos reconocieron la voz de forma tajante. Emilio “El Facha” va ganando puntos en la escala de sospechosos, y se establece un operativo de vigilancia y seguimiento.

Los investigadores resultaron bastante decepcionados con los estudios de voz realizados sobre las grabaciones de los secuestradores. En aquella época la técnica no estaba muy avanzada y se produjeron numerosos fallos. Como el caso de aquel guardés de un pueblo de Guadalajara. Una de las numerosas llamadas identificando las voces difundidas en los medios apuntaba a este señor. De forma encubierta se obtiene una muestra de su voz y se envía a pericias de voz en la Comisaría General de Policía Científica para su estudio. Allí certifican que, con gran probabilidad,  es la misma voz que la que aparece en la cinta exigiendo un rescate. A los investigadores, sin embargo, no les parece la misma voz, pero debido a las presiones del caso y al informe pericial certificando que es la misma voz (con muy altas probabilidades) se ven obligados a detenerle. Tras unas prontas comprobaciones determinaron que no tenía nada que ver.

Cuando finalmente los investigadores  ya tenían indicios que apuntaban a Emilio Muñoz como a uno de los autores, vuelven a enviar una muestra de la voz de este señor, que han logrado grabar, y se la envían a policía científica para que la comparen con las voces de los secuestradores. Para desesperación de los agentes de secuestros, policía científica vuelve a errar y les dice que no es la misma voz. A ellos les resulta evidente que sí.

Otra de las pifias con los análisis de voz es el trabajo efectuado por el prestigiosísimo profesor Hermann Künzel, de la Bundeskriminalamt alemana. Hasta la ciudad de Wiesbaden se desplazaron los agentes para obtener de la mayor autoridad mundial en el diagnóstico de voces un análisis de la cinta que recogía la supuesta voz de Anabel Segura. En su análisis el experto concluyó:

“La secuestrada se encuentra en un estado anímico deplorable, absolutamente pesimista en cuanto a su futuro y su liberación y con ninguna o pocas esperanzas de salir con vida. Es muy improbable que sea una voz de mujer fingida. He oído frecuentemente voces grabadas en tales circunstancias de secuestros y tanto el texto como la inflexión de la voz de Anabel son características de un secuestro”.

Todo el mundo deseaba anotarse el tanto de la liberación de Anabel Segura. Era un caso sumamente mediático, y su resolución reportaría fama y prestigio. Aunque la investigación la llevaba el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil estaba al quite, por si saltaba algo. Y saltó, o eso pensaron. En aquella época la coordinación no era demasiado buena, básicamente se basaba en la premisa “pájaro que vuela, a la cazuela”. Hoy tampoco es que sea para tirar cohetes, aunque algo ha mejorado. A lo que íbamos, la Guardia Civil recibió una información diciendo que Anabel se encontraba retenida en un piso situado en el número 5 de la calle López de Mora de Vigo. Sin encomendarse a Dios ni al Diablo, sin avisar a la Policía Nacional, y lo que es peor, sin hacer las comprobaciones necesarias, deciden asaltar el piso de Vigo. El día ocho de julio de 1995 agentes de la UEI (Unidad Especial de Intervención, equivalente el GEO de la policía) de la Guardia Civil asaltan con explosivos el citado piso. No estaba Anabel, tan solo estaba una profesora que se llevó el susto de su vida.

PDF noticia ABC 1995. Asalto Guardia Civil en Vigo

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-huella-del-crimen/quien-sabe-donde-anabel-1-parte-06-04-1995/705778

En esta primera parte del programa se puede escuchar la voz de los secuestradores y de la presunta Anabel. Así mismo se escucha al entonces Inspector Jaime B. señalar la zona donde se llevaron a Anabel.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-huella-del-crimen/quien-sabe-donde-anabel-2-parte-06-04-1995/705580

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