El secuestro de Anabel Segura. Final

Tenían un sospechoso claro, pero por el momento tan solo contaban con indicios que apuntaban a Emilio Muñoz. Nada concreto, faltaba confirmar las sospechas. ¿Qué hacer?, es en esos momentos de dificultad o incertidumbre cuando hay que dar un paso adelante y los buenos investigadores destacan. El 27 de septiembre de 1995 Jaime B. decide una jugada arriesgada. Saben que Emilio tiene un hermano, Alfonso, e intuyen que ha reconocido su voz en la difusión hecha en los medios de comunicación. Van a interrogarle sobre la autoría del secuestro por parte de su hermano. No puede haber medias tintas, se juegan el todo por el todo, si no sale bien Emilio Muñoz sabrá inmediatamente que están tras su pista. La peor de las posibilidades. Finalmente le paran y le dicen que saben que su hermano ha secuestrado y matado a Anabel. Alfonso confiesa reconocer la voz de su hermano como la del secuestrador, pero asegura que no le ha dicho nada. Le preguntan por la otra voz, el presunto cómplice, y dice no saber quién es. El interrogado está colaborando, pero puede que esta situación no dure mucho, hay que aprovecharlo al máximo. Le preguntan por amigos de Emilio y surge el nombre de Cándido Ortiz. Rápidamente trasmiten la información a base y los compañeros van sacando todos los datos de este sujeto. Aprovechando la coyuntura favorable y la colaboración de Alfonso, consiguen que este llame por teléfono a la casa de su hermano y hable con Felisa, su cuñada y mujer de Emilio. Se trata de hacerle preguntas para tirarle de la lengua, con la esperanza de que diga algo y quede grabado en el teléfono que está intervenido. Alfonso llama al teléfono fijo y habla con Felisa. Los investigadores sabían que en esos momentos Emilio estaba fuera trabajando. Alfonso dice a Felisa que la policía le ha estado haciendo preguntas, que están investigando a Emilio por la desaparición de Anabel, y le pregunta si sabe algo del tema. Ella empieza negándolo, pero ante las insistentes preguntas que le iba haciendo, finalmente acaba confesando que el día de los hechos Emilio le dijo que habían secuestrado a una chica. Luego, con amenazas, la obligaron a simular la voz de Anabel en una grabación. Ya tenían una confesión de Felisa que implicaba a Emilio. Todavía quedaba localizar a Anabel…. o su cadáver. A contrarreloj se realiza un dispositivo para detener a los tres sospechosos y se solicitan los correspondientes mandamientos de entrada y registro. Es vital detenerlos por separado y que no se comuniquen. Hay que sacarles donde está Anabel. Por fin, el 28 de septiembre de 1995 se realiza la detención de Emilio Muñoz Guadix, de 40 años, churrero de Pantoja (Toledo) y repartidor de paqueteria; Cándido Ortiz Añón, de 38 años, Fontanero de Escalona (Toledo), y Felisa García Campuzano, de 39 años, esposa de Emilio, y autora de la supuesta voz de Anabel grabada en la cinta. La policía está convencida que Anabel ha muerto. Cuando se detiene a Cándido se le dice: “ya sabes por lo que venimos. Emilio nos ha dicho que la mataste tú”. Se confirman los peores presagios, Cándido ratifica que la secuestraron y que la mató Emilio. Asegura que está enterrada en una nave abandonada de Numancia de la Sagra (Toledo). Emilio y Felisa también confiesan. Esa misma noche los agentes son conducidos por los detenidos a las proximidades de una fábrica de cerámica derruida situada en Numancia de la Sagra (Toledo), donde se encuentran los restos cadavéricos de Anabel Segura Foles, parte de un chándal, unas zapatillas de deporte y calcetines de color blanco. Uno de los casos más complejos de la investigación criminal en España está finalmente resuelto, aunque con un final trágico para la familia Segura. EPÍLOGO Los interrogatorios a los acusados, así como el posterior juicio, desvelarían más detalles sobre la trama criminal. Emilio Muñoz Guadix y Cándido Ortiz Añón, agobiados por problemas económicos, pergeñaron un insostenible y precario plan de secuestro con el que poner fin a sus dificultades. La elección de la víctima resultó ser meramente fortuita, para desgracia de Anabel, y su realización tan chapucera, que incluso llegaron a quedarse sin gasolina mientras transportaban a Anabel en el interior de la furgoneta. Realizaron un recorrido por distintas carreteras de Madrid, así como de provincias limítrofes hasta que, próximo el anochecer, bajaron los tres del vehículo. Emilio Muñoz y Cándido Ortiz ataron a Anabel Segura de pies y manos y, tras colocar una cuerda alrededor de su cuello, la mataron ahorcándola. ¿Porqué matarla si el objeto del secuestro era económico?, no está claro, probablemente fuera debido a una mezcla de improvisación, la resistencia de Anabel y a la constatación de que la víctima les reconocería. Cuando esa misma noche del día 12 de abril, Emilio Muñoz volvió a su casa, comunicaría a su mujer, Felisa García Campuzano que Cándido y él habían “secuestrado” a una chica. A pesar de haber matado a Anabel, su avaricia les movió a llamar a la familia e intentar conseguir un rescate. Se intentó el pago en un par de ocasiones. Al no conseguir su objetivo en ninguna de esas ocasiones decidieron, aproximadamente un mes mas tarde, grabar una cinta simulando la voz de Anabel Segura, lo que realizó Felisa introduciéndose para ello en la furgoneta, que se encontraba en el garaje de su casa, y cuando ésta ya conocía que Anabel Segura estaba muerta. Emilio y Cándido serían condenados a un total de 43 años y diez meses de cárcel. Felisa fue sentenciada a dos años y cuatro meses de cárcel por un delito de encubrimiento de detención ilegal. El 22 de junio de 2009 Cándido Ortíz Añón muere de un infarto en la prisión de Ocaña. http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-voz-del-engano/703903/ http://manuelcarballal.blogspot.com/2008/10/el-caso-anabel-segura-entre-los-errores.html El País. Operación Anabel Segura

8 pensamientos en “El secuestro de Anabel Segura. Final

  1. Buenísimos los artículos.
    Una vez más la opción más simple (incluso absurda) fue la real, lejos de las conspiraciones empresariales, políticas y de altas esferas que se barajaron. Tres paletos con una furgoneta que buscaban dinero fácil.
    Qué pena.

    • Cierto, así es la vida. De todas formas, para todo en la vida, mejor con profesionales. Los aficionados a ver el fútbol, o los toros mientras puedan.

  2. Muy buena la información y muy detallada, aunque los pueblos de Pantoja y Escalona pertenecen a Toledo, no a Madrid.

  3. Muy buen artículo y con información muy detallada, aunque los pueblos de Pantoja y Escalona pertenecen a la provincia de Toledo, no de Madrid.

  4. No me creo esta historia, por muy paleto que seas no vas a ir a la Moraleja a propósito a secuestrar a alguien sin tener un sitio donde esconder a la victima posteriormente…Esto huele a que este repartidor que era gran conocedor de la zona queda con el fontanero para intentar dar un “palo” a alguien de por allí, no lo consiguen y de repente se encuentran a una joven rubia, atractiva, corriendo sola por una calle desierta típica de la urbanizacion. Aprovechando su superioridad la meten en la furgoneta sin tener muy claro ningún plan se desencadena la tragedia……..en un momento dado de la refriega puede que la pobre chica pierda parte de la ropa y esto detona “accidentalmente” el ataque sexual. La decision de matarla finalmente sería consecuencia de este hecho.
    La idea de pedir el rescate pudo venir colateralmente incluso como una idea propia de la pobre Anabel, que una vez sufrida la violación e intentado salvar su vida pudo confesar que su padre tenia dinero . Estas dos asquerosidades humanas se ven con el problema de que tienen una persona en la furgoneta que han violado y que les ha visto la cara y no saben que hacer con ella. Supongo que despues de meditarlo mucho y de dar muchas vueltas (hasta se quedaron sin gasolina) toman la decision de matarla, porque en realidad ellos no fueron a la Moraleja a secuestrar a nadie. Incluso su total colaboracion con la policia pudiera estar relacionado con el hecho de pasar por encima el asunto de la violación y la policia consintio dado que su objetivo era aclarar el caso.
    Que asco de seres humanos, supongo que el arerepntimiento no le bastara a la pobre familia,,,gran pena.

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