El poder del narco y sus nexos con España

Colombia, principios de los años 80, el negocio de la exportación de cocaína va viento en popa. Existen dos grupos principales que controlan el narcotráfico, el cártel de Cali y el cártel de Medellín. En Medellín el jefe del cártel de esa ciudad, un tal Pablo Escobar, se gana el cariño del pueblo llano creando escuelas y campos de fútbol. El dinero del narcotráfico le da para eso y mucho más. Pero Pablo desea obtener respetabilidad y de paso conseguir inmunidad total para sus negocios.

El movimiento perfecto será meterse en política. En 1982 es elegido parlamentario. Una de sus tareas como representante del pueblo será formar parte de la Comisión enviada por el Congreso de la República para acompañar el triunfo de Felipe González y el PSOE en España.

Los rumores de las actividades delictivas del parlamentario Pablo Escobar son tan obvios que el Ministro de Justicia colombiano, Rodrigo Lara Bonilla, está decidido a denunciarlo y a poner fin al inmenso poder que los cárteles de la droga están acaparando en Colombia. Con la ayuda de la DEA norteamericana se empiezan a asestar golpes importante a los, hasta entonces, intocables y poderosos narcos.

El 10 de marzo de 1984 la Policía Nacional de Colombia, en colaboración con la DEA, desmantela el inmenso complejo de laboratorios para la elaboración de coca conocido como Tranquilandia. El complejo ubicado en la selva colombiana contaba con 19 laboratorios y ocho pistas de aterrizaje con numerosas aeronaves. Se incautaron 13.8 toneladas de cocaína. Es un golpe tremendo al cártel de Medellin, entre cuyos integrantes se encuentran Pablo Escobar, los hermanos Ochoa y Gonzalo Rodríguez Gacha.

El 30 de abril de 1984 el ministro de Justicia colombiano, Rodrigo Lara Bonilla es asesinado por sicarios, presuntamente contratados por los cárteles. Se había alcanzado un punto de inflexión, el gobierno de Belisario Betancur ordenó el embargo de bienes a los narcotraficantes, y sometió los procesos por narcotráfico a la justicia penal militar. No obstante, la medida más importante fue el anuncio de que la extradición sería aplicada. Algunos de los grandes capos deciden poner tierra de por medio temporalmente. Entre estos se encontraban Jorge Luis Ochoa Vásquez y Gilberto Rodríguez Orejuela, grandes capos de los cárteles de Medellín y Cali respectivamente. Habían decidido ir a España para establecer redes para la distribución de cocaína y lavado de dólares. Su presencia en Madrid moviendo enormes cantidades de dinero no pasó inadvertida a pesar de los nombres falsos que utilizaban. Jorge Luis Ochoa usaba el nombre de Moisés Moreno Miranda y estrenaba un rostro nuevo obtenido mediante cirugía plástica. Las autoridades norteamericanas lo buscaban, era requerido por un tribunal de Florida, acusado de haber introducido 680 kilogramos de cocaína en Estados Unidos, vía Nicaragua, en junio de 1984.

El 15 de noviembre de 1984, Jorge Luis Ochoa Vásquez y Gilberto Rodríguez Orejuela (quien tenía papeles de venezolano, con el nombre de Gilberto González Linarez) son detenidos en Madrid junto con sus esposas María Luisa Posada Echeverry y Gladys Miriam Ramírez Libreros en virtud del requerimiento de las autoridades de EE.UU. a través de Interpol. Se les intervino una flotilla de diez autos Mercedes Benz y BMW. Ochoa tenía en una cuenta 370.000 dólares, y Rodríguez en otra 900.000 dólares. Unos tres millones de pesetas en efectivo fueron hallados en su residencia. Acababan de comprar un chalé en las afueras de Madrid, Pozuelo de Alarcón, y contaban con la asesoría de importantes abogados españoles. En su domicilio les encontraron importantes documentos, que mencionaban millonarias transacciones de cocaína a partir de Colombia. Concretamente, a Rodríguez Orejuela le decomisaron una libreta de contabilidad con operaciones de contrabando de más de 4.073 kilos de cocaína a Estados Unidos en un período no superior a los dos años.

Tras pasar dos años en cárceles españolas esperando su extradición, finalmente, en julio de 1986 son extraditados, pero no a EE.UU. si no a Colombia, para sorpresa e indignación de la autoridades norteamericanas. En Colombia, poco después de su llegada, quedarían en libertad….

La decisión de la extradición a Colombia y no a EE.UU. no estuvo exenta de polémica e implicó a las más altas instancias políticas y judiciales. Se habló en su momento de sobornos.

En el libro “El Hijo del Ajedrecista”, escrito por Fernando Rodríguez Mondragon hijo mayor de Gilberto Rodríguez Orejuela, aparece narrado lo que su padre les contó al regresar a España: “Allí fue  cuando contó todas sus anécdotas de su detención en España e hizo un comentario que aun cuesta creer “salir de allá nos costo 20 millones de dólares y Felipe González se quedó con cinco……., comentó que los emisarios de Felipe González insistieron en que las elecciones estaban cerca y necesitaban el dinero, razón por la cual autorizaron la entrega”.

Recientemente otro testigo directo de lo sucedido en esa época, Jhon Jairo Velásquez Vázquez alias Popeye, jefe de sicarios de Pablo Escobar y cumpliendo pena desde hace más de 20 años en la prisión de máxima seguridad de Combita, a 130 kilómetros de Bogota, relataba como fue lo acaecido entonces.

“los capturaron por orden del fiscal especial antidroga, Antonio Jiménez, cuando salían de una casa en la calle del General Oraá de Madrid. Se pensaba extraditarlos a EEUU, para que pudieran ser juzgados por narcotráfico. Pero nada temían más los capos que ese destino. Por esa razón, movieron sus fichas en Colombia y, con el inmenso poder corruptor de su organización criminal, lograron que la Justicia colombiana solicitara en tiempo récord su extradición. No sólo compraron voluntades en la nación sudamericana, sino que entregaron 30 millones de dólares a jueces de la Audiencia Nacional y a miembros del Gobierno español, entonces presidido por Felipe González. Transportaron el dinero «en el avión privado del patrón (Pablo Escobar), un Lear-Jet 25. Quien se ocupó de todo fue Diego Londoño White, persona encargada de las relaciones sociales del cartel de Medellín y ya fallecido. Sé que eran para la Audiencia Nacional y para el Gobierno, porque se necesitaban de los dos para poderlos extraditar a Colombia, ellos tomaban la decisión. El lobby de EEUU fue brutal, porque ellos los querían allá, y lo ganó el Gobierno colombiano. Gratis no hay nada”.

Siguiendo con el relato de Popeye, Jorge Luis Ochoa Vásquez al regresar a Colombia tras su paso por las cárceles españolas, trae un presente a Pablo Escobar en agradecimiento por haber conseguido evitar que fuera extraditado a los EE.UU.. Es un presente muy especial, se trata de un miembro de ETA experto en explosivos y en la preparación de coches bomba. Al parecer lo había conocido en la cárcel de Carabanchel y lo contrató para que formara a la gente de Pablo en la preparación de “carros bomba”. Sea verdad o no lo manifestado por Popeye lo cierto es que poco tiempo después Pablo Escobar inició una oleada de ataques con explosivos en lo que se conoció en Colombia como la era del narco-terrorismo. Atentados brutales que trataban de doblegar la voluntad del gobierno colombiano para evitar que extraditaran a los narcos a EE.UU.

Entrevista en prisión a “POPEYE”, sicario de Pablo Escobar, en el que habla de la formación en la preparación de coches bombas que recibe la organización de Pablo Escobar por parte de un miembro de ETA

El presunto miembro de ETA sería asesinado algún tiempo después, al parecer por haber colaborado con algún cártel rival. Arrojaron sus restos al caudaloso río Magdalena. Al instructor le llamaban Miguelito, «un hombre bien presentado, no usaba desodorante, que para nosotros es muy llamativo, blanco, de 1,72 de estatura, 42 años, gordito, inteligente, muy bien hablado, jovial».

Tampoco se ha podido comprobar la veracidad de esta historia aunque si la presencia de ETA en tierras colombianas. En septiembre de 2010 el Ejército colombiano logra matar a uno de los máximo jefes de las FARC Víctor Julio Suárez, alias ‘Jorge Briceño Suárez’ o ‘Mono Jojoy’ en una compleja operación militar. Entre la documentación que le logra encontrar en su ordenador aparecen reflejados contactos con ETA para intercambios de técnicas de tiro y manejo de explosivos, entre otros. Es sabido desde hace tiempo que las FARC se financian con el narcotráfico, ¿es posible que pagaran a los terroristas de ETA con cocaína?, ¿serán verdad los rumores que hablan que ETA traficaba con cocaína como apuntaba el autor de “Gomorra” el italiano Roberto Saviano?.

Respecto a la Audiencia Nacional, no ha sido la única vez que se ha visto salpicada por sospechas de corrupción por parte de los narcos. El 22 de diciembre de 2002 la Audiencia Nacional ponía en libertad bajo fianza, poco antes del juicio, al narco colombiano Carlos Ruiz Santamaría alias “el negro” con la escusa de un informe médico. Para este sujeto el fiscal pedía una pena de prisión de 60 años de cárcel y una multa de 69.000 millones de pesetas. Por supuesto el narco se fugó y los jueces que le pusieron en libertad fueron sancionados con seis meses de suspensión pero tras recurrir al Supremo se anuló la sanción.

Se ha de ser precavido con las historias que cuentan los narcos, pero tampoco se pueden tachar de radicalmente falsas por venir de quien vienen. Algunos de estos sujetos, como el caso de Popeye, han cumplido muchos años de cárcel y les queda poco para salir en libertad. Los datos están ahí, o al menos parte de ellos. Cada uno que saque sus propias conclusiones sobre el poder del narco.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Saviano/dice/ETA/paramafiosa/trafica/cocaina/elpepucul/20090831elpepucul_5/Tes

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-316371-mafia-colombiana-soborno-audiencia-nacional-espanola-popeye

8 pensamientos en “El poder del narco y sus nexos con España

    • Se estan matando entre ellos, no te preocupes, se encargan ellos de aniquilarse, lo unico malo es que son como hongos, se mata uno y salen 3…que horror!!

    • El problema no es el pendejo que la va a consumir, sino los que le ofrecen a los niños, que son almas puras y una vez metidos no salen con facilidad

      • No es tan sencillo. Estamos hablando de un tema grave de salud pública, entre otras cosas. Lo que está claro es que con la legalización se acababa con gran parte del negocio del crimen organzado. Eso es indudable.

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