Los Informadores

Desde tiempos remotos la función policial se ha basado en la obtención de información. Esa información era relevante para desbaratar conspiraciones, detectar traidores, hacer caer gobiernos y también, como no, para capturar a criminales y maleantes de todo pelaje. En definitiva, la información es poder. Es conocido de antiguo. Los poderosos tejían redes de informadores para estar al tanto de lo que ocurría en sus territorios. La gestión de estas redes requería habilidad y muchas veces conllevaba el empleo de la intimidación y el engaño.

Hoy en día las cosas han cambiado, aunque no tanto como podíamos pensar. Es cierto que vivimos en un mundo tecnológico e interconectado, la transmisión de información se realiza por diferentes medios y es sumamente rápida. Las fuerzas policiales y de inteligencia se centran en el desarrollo de sistemas capaces de interceptar esos sistemas de comunicación. Emplean grandes recursos en medios técnicos que facilitan su labor. Estamos hablando, por ejemplo, de la interceptación de comunicaciones telefónicas (sistema SITEL en España), sistemas de video vigilancia, sistemas de geolocalización y posicionamiento, imágenes por satélite (por ahora circunscritas al uso militar y de los servicios de inteligencia), e incluso un sofisticado sistema de interceptación electrónica conocido como red ECHELON (usado por los servicios de inteligencia norteamericanos y británicos).

¿Qué ha ocurrido con las viejas redes de informadores?, ¿se sigue empleando esta figura?. Evidentemente si, tanto en los servicios de inteligencia como por parte de los cuerpos policiales. Aunque su uso ha decaído, así como la experiencia y habilidad para el reclutamiento y manejo de estas figuras: los informadores.

Después del 11-S algunos veteranos agentes de la CIA se lamentaban por el hecho de que el mundo de los Servicios de Inteligencia se estaba centrando demasiado en la tecnología (como el análisis de las fotografías tomadas por los satélites) y poco en las fuentes humanas, en los informadores sobre el terreno o en los clásicos agentes de campo.

En lo que respecta al trabajo policial se podría decir un poco lo mismo. Las investigaciones sobre crimen organizado y terrorismo se basan cada vez más en la utilización de algunos de los sistemas técnicos de los que hemos hablado. La principal fuente o fundamento de las investigaciones consiste en pinchar innumerables teléfonos. No es la única actividad que realizan los investigadores, lo complementan con vigilancias, seguimientos y otros medios técnicos. Pero cualquier agente veterano en estas lides os reconocerá la enorme importancia de los informadores policiales.

El informador, también conocido como confidente, soplón, chota y un largo etcétera de apodos más o menos despectivos, representa una ventaja sustancial para cualquier servicio de inteligencia o policial. Facilita el acceso a una información obtenida desde dentro los grupos que están investigando. A pesar del mundo tecnológico en el que vivimos, no toda la información se transmite por estos medios modernos. Los criminales y terroristas de todo el mundo son conscientes de capacidad de vigilancia electrónica y técnica de los diferentes gobiernos, por eso muchos de las conversaciones o instrucciones importantes se transmiten cara a cara o por medios arcaicos.

¿Cómo conseguir captar a un informador?, bueno, eso es harina de otro costal. Lo cierto es que entre las motivaciones que les llevan a colaborar (a traicionar dirían otros) son muy variadas. Quizá los motivos espurios o económicos, para entendernos -el vil metal-, sea el más conocido pero os aseguro que no es el más poderoso. Funciona mucho mejor otros impulsos como la venganza, el miedo, el odio, los celos. Si, son impulsos básicos, siempre han funcionado y lo seguirán haciendo en el futuro adaptándose a los nuevos tiempos y circunstancias.

A pesar de la mala prensa que les ha acompañado a lo largo de la historia, los informadores y los traidores (arrepentidos se les llama ahora) siguen siendo una pieza fundamental en el gran juego de la información. Se dice que “Roma no pagaba a traidores”. Pura propaganda, usarlos los usaba. Todos los usan.

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