Los Pink Panthers. Primera parte

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Pocos nombres despiertan tanto recelo y miedo en el sector de la joyería de lujo como los Pink Panthers. Un grupo criminal transnacional de estructura difusa responsable de más de 90 robos a joyerías en 19 países desde finales de los años 90.

El valor de lo sustraído por estos delincuentes supera los 100 millones de euros y entre sus víctimas hay joyerías de Europa, Oriente Medio, Asia y Estados Unidos. El grupo, con más de 200 integrantes,  lo forman individuos originarios de Serbia y Montenegro.

Sus golpes son osados y rápidos. Uno de los casos más llamativos fue el robo efectuado en un centro comercial de Dubai en abril de 2007. Los delincuentes condujeron dos coches hasta el interior del centro comercial, fracturaron los cristales de la joyería y se apropiaron de joyas por valor de 11 millones de euros. Todo en menos de un minuto.

Los Pink Panthers (Panteras Rosas) han evolucionado en cuatro grupos principales desde la banda original surgida en la localidad de Cetinje (Montenegro).  En ciertos lugares de Serbia y Montenegro se han convertido en una especie de héroes.

 -Orígenes

La localidad de Cetinje (Montenegro), con una población de apenas 17.000 habitantes, cuenta con un número sorprendentemente alto de atracadores.  Se estima que alrededor del 30 por ciento de los miembros originales de los Pink Panthers proceden de esa localidad.

Montenegro, favorecida por su ubicación y geografía, tiene una larga tradición como zona de contrabando. Las guerras que supusieron la desmembración de la antigua Yugoslavia en la década de los 90 y el consiguiente embargo a Serbia fomentaron el contrabando y todo tipo de actividades criminales.

montenegro

En Montenegro en particular, y en todos los Balcanes en general,  la cultura del robo está profundamente enraizada desde la época de la ocupación turca, y hacerlo en Europa occidental es casi una forma de patriotismo. “No robamos a Montenegro, robamos para Montenegro”.

Muchos de los miembros de esta banda proceden de familias normales que se inclinaron hacia el delito en la década de los años 90 movidos por un deseo de conseguir parte de la riqueza de occidente, un cierto sentimiento de venganza por los bombardeos de la OTAN y  las sanciones económicas, así como por la necesidad vital de “ganarse el sustento”.

Estos delincuentes, a diferencia de otros grupos criminales originarios de los Balcanes, llegaron a la conclusión de que el robo a joyerías de lujo era la actividad criminal más interesante debido al valor de las mercancías, a su fácil manejo y ocultación, y a la escasa seguridad de sus objetivos. Las joyas y piedras preciosas son más accesibles de lo que parece a primera vista. A menudo, las piedras preciosas y relojes expuestos en exhibición  se encuentran en tiendas mal protegidas. Los profesionales del  lujo son reacios a equipar  sus establecimiento con grandes medidas disuasorias por temor a ver su disminuídas sus ventas.

Se cree que las primeras pistas para los golpes iniciales procedían de un modelo serbio que vivía en la ciudad de Amberes (Países Bajos) y que conocía a muchos comerciantes de diamentes judíos. Con el tiempo los Pink Panther fueron generando su propia información a través de gente que viaja por todo el mundo y señalaba posibles objetivos.

Tras la diáspora generada en los años 90 por las guerras en la antigua Yugoslavia muchos de ellos se asentaron en Italia. Este país se ha convertido en una de sus principales bases logísticas. Se cree que la banda tiene tratos con diferentes grupos mafiosos para dar salida a parte de sus botines.

-Modus operandi de los Pink Panthers

El grupo lo componen más de un centenar de delincuentes. No tienen una estructura al uso, con una cabeza visible, más bien parece una asociación de criminales con raíces nacionales comunes. Se cree que sus cerebros están en  Belgrado (capital de Serbia).

Los miembros principales seleccionan a los nuevos miembros para sus nuevos golpes entre jóvenes locales (de Serbia y Montenegro principalmente) sin dinero ni expectativas. Se procura que no tengan antecedentes delictivos. Les entrenan y les convierten en expertos en el robo de joyas. Ese “entrenamiento” no suele durar más de seis meses, dependiendo del individuo.

Graff London 2003

Su forma de ejecutar los golpes es la siguiente: Un primer equipo reconoce el terreno; normalmente es una pareja que habla varios idiomas y que se hace pasar por un adinerado matrimonio. Entran en las joyerías, se interesan por las piezas más valiosas y estudian cada detalle: desde el lugar en el que se guardan las mejores joyas hasta el tiempo que puede tardar la policía en llegar. Recopilan abundante información antes de cada uno de sus golpes. Conocen perfectamente cada detalle del teatro de operaciones en el que van a actuar. Siempre buscan lugares frecuentados por millonarios: Cannes, Saint Tropez, Biarritz, Mónaco…

Su preparación es tan minuciosa que han llegado a pintar un banco situado frente a una de las joyerías para evitar que posibles testigos se sentaran en él durante el robo.

El equipo que ejecuta el robo basa todo en la velocidad de ejecución y en la preparación previa: dos minutos como máximo, reloj en mano. Es su secreto. Cada golpe es cuidadosamente preparado. Hasta el último detalle.

Los miembros de esta banda son gente de mundo que habla varios idiomas. Normalmente manejan el inglés, serbo-croata, ruso, italiano, francés, alemán y checo.

La discrección es su lema. Procuran adaptarse a los lugares dónde actúan, normalmente zonas de lujo. Van impecablemente vestidos y en ocasiones exhiben relojes muy caros como el Audemars Pigue, valorado en 120.000€ para inspirar confianza en los empleados de las joyerías.

En general, todos los panteras rosas son aseados, bien vestidos, educados, y no se emborrachan o van con prostitutas, porque eso llamaría la atención.

Cuando van a ejecutar los golpes, el primero que entra en la joyería  suele portar un arma de fuego.  Una vez dentro, franquea el paso a sus compinches que van equipados con hachas y martillos para romper las vitrinas.

Cuando se citan en alguna ocasión con personas a las que no conocen son sumamente prudentes. Al finalizar el encuentro limpian cuidadosamente los vasos utilizados y las superficies que pueden haber tocado para no dejar ningún tipo de rastro.

Cuentan con el apoyo de ingenieros que les preparan dispositivos con los que sortear alarmas.

Después de los golpes suelen quedar con los compradores cerca de autopistas, donde el comprador, equipado con laboratorio portátil, examina el botín. Muchas de los diamantes son cortados Amberes para luego ser enviados a Israel como si fueran nuevos. Otras joyas permanecen en Europa y se envían mediante lanchas rápidas desde los Balcanes a Italia. Se rumorea que sulen alquilar cada una de estas embarcaciones por dos Rolex de oro.

-El botín

La venta de piedras preciosas y joyas es casi tan difícil como robarlas dado que muchas de ellas cuentan con un número de serie tallado a láser. El Instituto Gemológico Americano tiene una base de datos de piedras preciosas perdidas o robadas, pero los ladrones profesionales como los Pink Panther suelen retallar o cortar  las piedras para evitar su identificación.

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Resulta más fácil coger a estos criminales que recuperar el botín. Las joyas robadas casi siempre se desmontan para recuperar las piedras preciosas y fundir los metales.

El dinero obtenido llega fianlmente a Serbia. En Belgrado, se invierte en negocios como Cafés, restaurantes y bienes raíces.

-Nombre de la organización

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El sobrenombre de Pink Panthers surge en 2004 cuando durante el registro del domicilio de uno de los integrantes de la banda se encontró de un diamante de 600.000 euros escondido en un bote de crema antiarrugas. El diamante procedía del robo a la joyería Graff cometido en Londres en 2003. En la película de la Pantera Rosa (Pink Panther) protagonizada por David Niven y Peter Sellers, la Pantera Rosa es un valioso diamante que es escondido en un bote de crema tras su robo.  Con el tiempo la leyenda se ha ido agrandando y ha llegado a agradarle a los propios delincuentes hasta el punto de que han ejecutado alguno de sus golpes vestidos con camisas rosas.

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