El extorsionador del collar bomba

Detenido en los Estados Unidos el misterioso extorsionador que colocó un collar bomba en el cuello de la hija de un magnate australiano. Su captura involucró a la policía australiana y al FBI.

3 de agosto de 2011, 02.30 p.m., exclusivo barrio residencial a las afueras de Sydney, Madeleine, una joven australiana de 18 años, se encontraba sola en casa mientras preparaba sus próximos exámenes. La chica es la hija de William Pulver, un conocido empresario y ejecutivo. Como salido de la nada aparece ante ella en el domicilio un hombre con un pasamontañas, una mochila y un bate de béisbol y le dice “siéntate y nadie saldrá herido”.

El intruso se sienta a su lado y coloca alrededor del cuello de la chica un extraño dispositivo electrónico, similar al candado de una bici con una pequeña caja. Unido al dispositivo con un lazo se encontraba una memoria usb y una nota de papel.

Antes de abandonar la vivienda el hombre enmascarado le dice “cuenta hasta 200. Volveré pronto. Puedo verte si te mueves.”

Cuando por fin Madeleine se queda sola contacta con sus padres y les pide que avisen a la Policía. Mientras espera decide leer la nota de papel que lleva en el cuello que rezaba así:
“el dispositivo que lleva en el cuello se trata de una nueva tecnología que contiene un potente explosivo plástico. Está preparado para que estalle si se trata de desactivar. Una vez que se confirme la lectura de este mensaje se establecerá una suma de dinero que deberán pagar para poder ser liberada. No contacte con las autoridades o el dispositivo detonará”.

Al llegar la policía al domicilio de la joven se la encuentran histérica y al borde de un ataque de nervios. Poco a poco consiguen que se calme y comienza un lento proceso para determinar que tipo de dispositivo es el que lleva en el cuello y tratar de desactivarlo. En la casa trabajan a contrarreloj artificieros, negociadores y detectives de la policía de Sydney. Tras 10 horas de sufrimiento consiguen retirarle el dispositivo y determinar que se trata de una bomba simulada. Comienza entonces la investigación para tratar de capturar al autor de estos hechos.

Dentro de la memoria usb que llevaba el dispositivo se encontraba una copia del documento en papel que había leído la chica. Además, había una dirección de correo electrónico de Gmail junto con instrucciones para el pago del dinero.

Lo único que Madeleine podía decir del asaltante es que era mayor y con arrugas en los ojos. Rápidamente la policía se puso en marcha y pudieron determinar que dicha cuenta de Gmail había sido abierta el 30 de mayo de ese año en el aeropuerto de Chicago EE.UU.

El día 3 de agosto, día del asalto, la cuenta fue consultada tres veces. La primera vez es a las 4:09 p.m. desde una I.P. perteneciente a una biblioteca pública en Kincumber, muy cerca de Sydney y a unos 80 kms de la casa de la chica. Los otros dos accesos a la cuenta se produjeron poco antes de las 6 p.m. desde una I.P. localizada en un video club a pocos kilómetros de la biblioteca.

Las cámaras de seguridad de la biblioteca y una tienda de licores cercana al video club fueron determinantes, como en tantas otras ocasiones, para poder sacar fotogramas de sospechosos sobre esas horas. Un empleado del video club dijo a la policía que un hombre maduro de pelo gris y bien vestido acudió esa tarde en un par de ocasiones para utilizar su acceso de Internet ya que esperaba un correo. Ese hombre elegante fue captado por las cámaras de la biblioteca y cerca del video club.

La policía utilizó técnicas de informática forense para averiguar que el documento de extorsión que se encontraba en el interior de la memoria usb había sido escrito desde un ordenador registrado como “Paul P.”. Otra pista más. Ya tenían un rostro y un posible nombre.

Es probable que la policía encontrara también huellas en la nota de papel y en la memoria usb, aunque este extremo no está confirmado. En cualquier caso, finalmente identificaron al sospechoso como Paul Peter, un hombre de negocios de unos 50 años, que residía a caballo entre EE.UU y Australia. Comprobaron que en el mes de julio había comprado un bate de béisbol, una memoria usb y un lazo.

El día 8 de agosto Paul Peter se dirige al aeropuerto y coge un vuelo para los EE.UU. A partir de ese momento se establece un seguimiento constante entre la policía australiana y agentes del FBI.

Finalmente el día 16 de agosto de 2011 agentes del FBI detuvieron a Paul Peters en casa de su ex-esposa en un adinerado suburbio cerca de Louisville EE.UU.

¿Quién era este Paul Peters? y ¿porqué realizó ese cruel chantaje?. Por lo que se sabe, Paul había crecido en Hong Kong y de adolescente se trasladó con su familia a Australia. Pertenecía a una familia de clase acomodada y se dedicó profesionalmente a varias actividades comerciales y legales internacionales así como a la inversión bancaria en Australia. Residió durante cierto tiempo en los Estados Unidos. Se había casado en dos ocasiones y tenía tres hijos. Nada hacía sospechar a su entorno y conocidos que fuera el extorsionador del collar bomba. Parece que, en alguna ocasión, había tenido tratos comerciales con el padre de Madeleine y que debido a alguna clase de problema financiero ideara esta peregrina idea de extorsionar al señor Pulver mediante un falso collar bomba colocado a su hija.

Tras ser detenido, cuando era conducido al juzgado, fue preguntado
por los periodistas si tenía algo que decirle a Madeleine, entonces dijo “espero que esté bien”.

Es posible que el collar bomba fuera falso pero las 10 horas que pasó Madeleine Pulver con ese dispositivo al cuello no las olvidará fácilmente.

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